Fabricado con un 80% de hule reciclado de alta densidad, este sistema está diseñado para el uso ultra rudo. Su composición le permite soportar el paso constante de vehículos pesados (hasta 20 toneladas) y resistir temperaturas extremas (desde -45°C hasta 60°C) sin deformarse. A diferencia del concreto, el hule absorbe parte de la energía del impacto, protegiendo tanto la infraestructura como los neumáticos de las unidades.